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La zona de Vallibona, Morella y la Tinença de Benifassà formó parte del 17 sector dentro de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) y fue una zona destacada para estos grupos que resistieron hasta el final del Franquismo con la esperanza del restablecimiento de la legalidad democrática. Vallibona acogió uno de los campamentos que el AGLA y en Rafelgarí, en las inmediaciones de Fredes, se situaba el campamento general del 23 sector. En el Turmell había otro y allí resistieron hasta el final.
Florencio Pla Meseguer “la pastora” fue un maqui, hijo de pastores de Vallibona, del que se tenía inicialmente dudas sobre su sexo. Un agravio cometido por la Benemérita en público hacia su cuestión sexual le animó a hacerse al monte y luchar contra el franquismo. Todavía hoy está muy presente en el recuerdo de los más mayores. De él se han contado historias de todo tipo, algunas de las cuales núnca cometió. Unas jornadas organizadas por el colectivo Avinsilona de Vallibona reivindicaron ayer sábado la figura de este guerrillero antifranquista. Las jornadas ofrecen hasta hoy domingo una exposición del Grup per la Recerca de la Memòria Històrica de Castelló “Víctimes de la repressió franquista a les comarques de Castelló”. Ayer se realizó una marcha hasta el Mas de la Pallissa y por la tarde se proyectó la película “Siempre será la Pastora”. Los actos se clausuraron con un coloquio sobre el Maquis en la Tinença a cargo de Josep Prades Gavaldà y se presentó el próximo trabajo del investigador José Calvo Segarra. Fue bajo la coordinación del “cinctorrà” en 1947 y 1948 cuando la actividad en esta zona fue mayor. Carlos “el catalán” fue otro destacado guerrillero que fue en búsqueda de “la pastora” cuando el sangriento ataque al mas del Cabanil, donde perecieron acorralados cuatro maquis. Según explicó José Calvo ayer, “la gente, los maquis y la Guardia Civil le han puesto una cantidad de nombres tal que complica el personaje pero las cosas que explican se deben clarificar con episodios que te cuenta la gente”. Algunas de las anécdotas hablan que Francisco y la Pastora, que estaban escondidos en la Espandella (Xert) “secuestraron a un chico en el mas d’en Ferrà, entre Morella y Vallibona”. Un vez Calvo pudo entrevistar a este joven pudo comprobar como “los temas sobre los que la Pastora le interrogaba eran sobre si éste de Vallibona se había casado o si el otro tenía novia y no sobre cuestiones estratégicas”. Antes de huir hacia Andorra, una vez la situación de los maquis se desmoronó por la represión hacia la población rural, falta de apoyos exteriores y crisis en las organizaciones de izquierda y cambios de estrategia, la Pastora optó por quedarse escondido un tiempo más en la Espandella para jugársela a su nuera, que dice que hablaba mal de él. “Le quería pintarle el pelo de color rojo”, recordó con sorna Calvo. La memoria histórica interesa Calvo se mostró distante con la manera en la que se habla y conduce la memoria histórica. “Pero en un país se necesita saber la historia para no volver a caer en lo mismo. En esa época se hicieron muchas barbaridades por un lado y por el otro”, señaló este periodista e investigador. En la Pobla de Benifassà hay gente muy implicada en la memoria histórica “pero todavía no se acaba de comprender bien lo que fue la cuestión de los maquis y la represión porque es muy complejo”. Calvo confía en que su próximo libro arroje luz sobre un tema tan oscuro. Lo cierto es que el acto de ayer fue multitudinario. Los maquis, hoy, no están solos.
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