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Fotos: José María Bel Verge
Los anemómetros del interior de Castellón giraron ayer con fuerza. Catí empezó la tarde con fuertes rachas de viento de más de 100 kilómetros por hora. La red de estaciones Meteclimàtic registró en el Bellestar, en la Tinença de Benifassà, 101 kilómetros por hora y 63 en el centro de Benicarló, ya en el litoral. El otro gran protagonista fue el frío. Las temperaturas se desplomaron drásticamente lo que, unido al viento, provocó una sensación térmica que animó a muchos vecinos dels Ports y el Maestrat a quedarse en casa. Las chimenas en muchas poblaciones del interior empezaron a quemar de una manera clara, síntoma claro de que el invierno ya llega. Fueron casi anecdóticas pero se produjeron las primeras nevadas que no llegaron a cuajar en el interior de las poblaciones, aunque si en zonas de monte de los términos de Vilafranca y Morella, como Torremiró y algunas montañas de Teruel. En cambio si cuajó en Fredes, Boixar y Coratxar., en la Tinença de Benifassà. Las precipitaciones fueron ridículas, entre un litro y los dos por metro cuadrado.
La temperatura mínima en Morella fue de un grado y medio positivo, en el Bellestar de tres grados, en Borriol de 4,6, en Benicarló de 6,7, en Peñíscola de 9 positivos, en Segorbe 0,9 grados y en Vinaròs de 8,3. Las cuñas y la sal ya están preparados para ser usados en los parques de bomberos y forestales del interior de la provincia.
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