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Empresas de Catí, Vinaròs y Benicarló muestran sus mejores sabores en una de las ferias mundiales más importantes
La crisis no está afectando en exceso a varias empresas relacionadas con la alimentación radicadas en el Maestrat. Al menos las industrias agroalimentarias presentes en Alimentària trabajan para que así sea. La feria, que finaliza hoy ha servido de escaparate mundial para industrias pequeñas y grandes de la comarca del Maestrat. En Alimentària se encontraba por ejemplo Maria Pilar Gil, de la empresa envasadora de salazones El Menú, de Vinaròs. Según señaló la feria les ha servido para ofrecer sus productos de hostelería a un número inimaginable de personas. “Llega gente de todos los rincones de España, importadores de Europa y y muchos asiáticos interesados en producto español”, explicó.
El Menú, propiedad de la familia Gil Comes, no quiere estancarse a pesar del importante crecimiento que ha sufrido en los ultimos años especialmente, al trabajar para Mercadona, por eso busca nuevos mercados en la hostelería y otros. Pero este año la novedad más destacable es el interés de los asiáticos por las anchoas vinarocenses. “Buscan sobretodo anchoas y boquerón, están interesados en España y sus productos, que se han puesto de moda, al igual que las tapas y la cerveza y la verdad es que les gusta y proliferan los restaurantes con acento español. Nos está yendo bastante bien”, señalaron. Tras la feria, la empresa abordará su expansión hacia otros países, con los cimientos puestos en lo que supone producir la marca Hacendado en el mercado español y gama de hosteleria que venden ya por toda España a pesar de la fuerte competencia. En Vinaròs la empresa cuenta con más de 100 trabajadores y muchos más en la planta de Marruecos que ha comenzado ya a dar sus primeros pasos.
En el pabellón de productos de quinta gama –ya preparados- se encontraba Ramón Mestre, jefe de ventas de Bongourmet gastronomía, radicada en Benicarló y Peñíscola, que tras años de experiencia sirviendo una variada oferta de platos ya preparados a varios hoteles catalanes y valencianos, acudieron dispuestos a expandirse a nivel estatal. El suyo es un producto totalmente natural, envasado en Benicarló en atmósfera protectora para prolongar su conservación en fresco, sin conservantes ni colorantes. “El producto se cocina con recetas tradicionales y tan solo es necesario calentar y servir. Nos hemos dado cuenta que en la linea de restauracion hotelera, existe un gran interés, de hecho en Barcelona, Madrid y Zaragoza esta linea de trabajo tiene un gran éxito, ya que reduce el tiempo de reacción de la empresa, que puede disponer de una gran variedad de productos en pocos días, lo que les evita tener que contar con una gran cantidad de mano de obra.
“Luego cada restaurante le da su toque personal, no pretendemos sustituir la figura del cheff. Por ejemplo unas manitas de cerdo tienen un tiempo de coccion muy largo y nosotros ya lo damos preparado, es la ventaja de la quinta gama”. Otro de los clásicos de las ferias son los premiados quesos de Catí. Óscar Ortín, de Quesos de Catí, destacó el aval que supone la agricultura ecológica. Hasta hoy, estarán ubicados en los pabellones del Ministerio destinados a la agricultura ecológica. “Hablar de Catí es hacerlo de calidad, de quesos premiados y reconocidos recientemente en Italia y EEUU”, destacó. Para la gente de Catí, Alimentària es un esparate para hacer contactos a nivel mundial con distribuidores, minoristas, mayoristas y consumidores. La gente busca en el sello europeo una calidad y características nutricionales, orgánicas y su nula manipulación, lo que los hace más saludables y sanos”. En la quesera de Catí trabajan de 20 a 30 personas y exportan sus productos al mercado español, francés, italiaano, inglaterra, paises nórdicos, EEUU o el japonés, con producciones limitadas y destinadas a un mercado muy específico.
Ánimos en la hostelería
El optimismo de estas tres empresas representativas del Maestrat no es una anécdota en un contexto poco propicio a alegrías empresariales. Las previsiones en el Parador de Turismo de Benicarló tampoco son malas, ya que su sistema informático les augura unas previsiones y nivel de rservas por encima de las del pasado año. Fermín Martín, director del Parador de Benicarló señaló que “no obstante debemos ser cautos y pensar que llegaremos a una máxima ocupación pero pensando en que las cosas vayan igual que en 2009”. A ello ha contribuido en parte un cambio en las políticas de empresa, con ofertas y precios más reducidos y paquetes especiales, “lo que facilita la reservas y la llegada de gente de fuera”, admitió.
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