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El mundo fallero temió la aparición de la lluvia, que se dejó ver a mediodía, aunque sin despertar excesiva preocupación
A partir de las 21 horas empezaron a arder las primeras fallitas infantiles de la localidad, como aperitivo a la esperada cremà de los monumentos mayores. El inicio del fin y las primeras lágrimas falleras comenzaron hacia las 23 horas, cuando una mano elegida ayudada por tracas detonó el fuego que finiquitó la edición fallera de 2010. Las fallas Nou Barri y la Carrasca fueron las primeras en desaparecer. Con la llegada del viernes se notó una proliferación mayor de vecinos de la comarca y de otras provincias cercanas. Cada 25 minutos las fallas desaparecieron de dos en dos, siguiendo la llama de fuego por els Conquistadors y l'Embut, els Cremats y la Barraca, el Grill y la Paperina, Benicarló y Campanar y, a partir de la 1.05 el Caduf y a las 1.30 horas de la madrugada la del Mercat Vell, que este año se llevó el primer premio a la falla principal y el tercero a la infantil.
Con el nuevo horario diseñado el pasado año, se ha ganado en seguridad, una menor concentración de multitudes y agilidad, permitiendo a los falleros ver un número destacado de fallas sin eternizarse el fin de los monumentos. La última mascletà de las fallas 2010 agradó de nuevo al público de Benicarló, con una ejecución magistral de Pirotécnia Tomás, que les valió la ovación de las miles de personas que se acercaron a esta población del Maestrat. La coincidencia de ser festivo hoy, ha restado urgencia en devolver la ciudad a la normalidad y facilitado el trabajo a las comisiones falleras. Los monumentos que durante estos días han acompañado y embellecido los distintos barrios fueron quemados, poniéndose punto y final a una semana de despertadas, mascletàs y germanor fallera.
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